WEG Perú proyecta crecer más de 20% este año

Lima.- La transición energética en el Perú no solo está relacionada con incorporar nuevas fuentes de generación. También supone modernizar los equipos que consumen electricidad en las operaciones industriales. En un país donde la minería, agroindustria, manufactura y otras actividades productivas requieren grandes volúmenes de energía, la eficiencia de motores, sistemas eléctricos y procesos de automatización empiezan a adquirir mayor relevancia en las decisiones de inversión.

De acuerdo con el diagnóstico del Ministerio de Energía y Minas, cerca del 80% de los motores eléctricos que operan actualmente en la industria peruana presentan bajos niveles de eficiencia, debido a que corresponden a tecnologías de menor rendimiento, han sido rebobinados o cuentan con más de 20 años de operación. Estas condiciones pueden reducir aún más su desempeño energético y generar un mayor consumo de electricidad durante su vida útil.

Esta cifra evidencia el amplio espacio que existe para renovar tecnologías, mejorar la eficiencia de los procesos industriales y contribuir a un país que avanza hacia un menor consumo energético.

Este escenario forma parte del mercado en el que participa WEG, fabricante brasileño de motores eléctricos, transformadores y tecnologías para automatización y generación de energía. La compañía, que este año cumple 65 años de operaciones a nivel global y 15 años de presencia formal en el Perú, prevé cerrar 2026 con un crecimiento superior al 20%, luego de registrar un avance de más de 5% durante el primer trimestre frente al mismo periodo de 2025.

Minería mantiene la demanda, pero aparecen nuevos mercados

La minería continúa siendo uno de los principales sectores de demanda para tecnologías eléctricas de alta potencia en el país. Sin embargo, el desarrollo de nuevos proyectos energéticos y la necesidad de modernizar infraestructura están ampliando las oportunidades hacia otros segmentos.

Entre ellos aparecen la generación solar, eólica e hidráulica; los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS); la automatización de procesos industriales y la electrificación de determinadas operaciones y flotas.

“La transformación energética no ocurre solamente en la generación. También implica revisar cómo se consume la energía dentro de las operaciones y qué tan eficientes son los equipos que sostienen la producción”, señaló Erick Vargas, gerente general de WEG Perú.

El avance de estas tecnologías también está relacionado con una tendencia global hacia una mayor digitalización de las operaciones industriales. El monitoreo de equipos, la automatización y el análisis de datos permiten identificar consumos, anticipar mantenimientos y reducir interrupciones en procesos donde una parada de producción puede representar costos significativos.

Una apuesta que también requiere infraestructura local

El crecimiento de esta demanda está llevando a los fabricantes de tecnología industrial a fortalecer su capacidad de atención en los mercados donde operan. En el caso de WEG Perú, la compañía cuenta desde 2011 con una filial propia y un centro logístico de 3,500 m² en Ate, cuya capacidad de almacenamiento se encuentra en proceso de ampliación a 8,000 m² para finales de este 2026.

La empresa atiende el mercado mediante venta directa a grandes cuentas, suministro de equipos a fabricantes de maquinaria y una red de distribuidores. Más del 90% de su portafolio comercializado en la región procede de su principal complejo industrial ubicado en Santa Catarina, Brasil.

Para la industria peruana, el desafío va más allá de incorporar nuevas tecnologías. La modernización también implica contar con mantenimiento, especialistas y soporte técnico local que permitan mantener la continuidad de operaciones intensivas en energía.

El aniversario de WEG ocurre así en un momento en que la industria peruana enfrenta una doble presión: elevar su productividad y avanzar hacia un consumo energético más eficiente. La combinación de ambos factores está generando nuevos espacios para tecnologías vinculadas a electrificación, automatización y eficiencia energética, en un mercado donde la minería continúa marcando el ritmo, pero ya no concentra todas las oportunidades de crecimiento.